El Hno. Luis de Madrazo Salamanca SJ, quien desde San Pedro hacía un importante trabajo en los penales de Lima, falleció en Lima el 10 de mayo del 1978, a los 88 años de edad y 58 como jesuita. Fue un gran propulsor de la devoción al Sagrado Corazón y su procesión, de los primeros viernes, y del Apostolado de la Oración.
Mons. José Oleaga Gueréquiz SJ, quien fue Vicario de San Francisco Javier del Marañón, falleció en Lima el 13 de mayo de 1961, a los 50 años de edad, 21 de Compañía, y 22 como sacerdote. Colaboró decisivamente con el P. Alcocer, como también el P. Torrijos, en la fundación de la Hermanas del Servicio Social de la Inmaculada. Lo recordamos como un jesuita verdaderamente santo.
El P. Eduardo Arcusa Castellá SJ, nos dejó el 14 de mayo del 2007, a los 92 años de edad, 76 de jesuita y 61 como sacerdote. Gran predicador y profesor, de fina sensibilidad intelectual y espiritual, luego de una vida pastoral intensa en varios países, pasó sus últimos años dándonos ejemplo con su trabajo y vida de jesuita en la Parroquia Nuestra Señora de Fátima de Miraflores.
Nacido en Barcelona en 1914, fue un jesuita generoso, entregado a la misión en varios países de América desde que llegó en 1951: Paraguay, Bolivia, USA, Argentina, Colombia, Guatemala y Perú. Se dedicaba a dar Ejercicios, Conferencias, Misiones, a la docencia universitaria, a escribir libros, a ser acompañante espiritual, etc. Toda esa lista de actividades era signo de su total dedicación.
Era infatigable y quiso colaborar hasta el final. En la Parroquia de Fátima pudieron contar con él, formando parte de equipo parroquial, hasta que hace dos años tuvo que empezar a dedicarse más a la salud propia después de andar largos años al servicio de la salud espiritual de los prójimos.
Ha sido un hombre que sabía mostrar su aprecio: cercano, sonriente, afable, conversador. Tal vez había aprendido a serlo en el trato con personas de tantos países y eso le dio una mirada atenta, una sonrisa abierta, un trato abierto: no le faltaban anécdotas, ideas y comentarios para entretenernos. El caso es que nos deja el grato recuerdo de su amistad y buen humor.

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