El P. José Luis Idígoras Goya SJ, gran jesuita, gran amigo, gran formador, falleció de forma totalmente inesperada (un derrame cerebral) en Madrid el 2 de marzo de 1992, cuando ya le faltaban pocos días para regresar a Lima (incluso tenía confirmado su regreso para el sábado 7 de marzo), después de apenas dos meses allá. En ese momento estaba en casa de los familiares del P. Fernando Basabe, quien se encontraba también presente. Sus restos descansan en Madrid.
José Luis tenía 67 años de edad e ingresó a la Compañía en el Noviciado de Aranjuez (Madrid), el 15 de setiembre de 1942. Vino al Perú en 1959 y fue profesor del Colegio de La Inmaculada. En 1963 fue enviado al seminario San Antonio Abad del Cusco, donde los jesuitas estudiaban teología en esos años, siendo Director de estudios y profesor hasta 1971. Después regresó a Lima donde dictó clases en la Facultad de Teología Pontificia y Civil de Lima y en el ISET Juan XXIII (1972-1985). Posteriormente fue Rector del Seminario San Luis Gonzaga de Jaén y Superior de la comunidad jesuita (1986-1991). A principios de este año el P. Provincial lo destinó a la docencia de teología aquí en Lima y se integró a la comunidad del centro José Acosta (Lima).
“Es sin duda uno de los más sobresalientes teólogos que he conocido y, con Gustavo Gutiérrez, el mejor teólogo en el Perú. Ha sido uno de los jesuitas que más he admirado y que más me ha servido como referente”, escribe el P. Alberto Simons. Sus artículos y pensamiento eran a la vez lúcidos, profundos y sencillos. “Pero esto no es, a mi parecer, lo mejor en él sino su calidad humana y su exquisita aunque disimulada caridad, lo cual la hacía mejor”, concluye. Era conocida su sensibilidad para descubrir las personas que sufrían y su forma delicada de acercarse.
Estupendo polemista, le encantaba cuestionar a quienes se sentían seguros en sus posiciones, uniendo su brillantez en la argumentación con el humor. Conocíamos su sencilla austeridad que lo llevaba a no tener en su cuarto ningún libro, excepto la Biblia, ir a dar clase con un papel minúsculo, y viajar a cualquier punto (a unos Ejercicios en Chaclacayo o a España) con un minúsculo maletín donde llevaba toda la ropa que tenía. ¡Cuánta falta nos ha hecho en estos últimos años su presencia en la Compañía y en el Perú!
El P. José Sánchez Gil SJ falleció el 4 de marzo de 1985 en Madrid. Trabajó arduamente, con su estilo siempre peculiar, siempre itinerante, en el Vicariato, en Huancayo y Piura (donde daba clases en la GUE San Miguel, y eran famosas sus estrategias para confesar a los estudiantes, así como eran famosos sus viajes a la Frontera con Ecuador). En ese tiempo decíamos: “¡Qué grande es la Compañía, que en ella caben Idígoras y Sánchez Gil!”.
El P. Antonio Cerrato Blásquez SJ falleció el 4 de marzo de 1994 en Lima, de un ataque al corazón en pleno trabajo en la Inmaculada, a los 74 años de edad y 54 de Compañía. La Eucaristía de exequias fue presidida por Mons. Augusto Vargas Alzamora y concelebrada por cerca de 40 sacerdotes. La homilía estuvo a cargo del P. Juan Luis Lazarte. Sus restos fueron enterrados en nuestro cementerio Villa Kostka, Huachipa.
Luego de trabajar en Arequipa, fue Rector del Seminario San Pío X en Huancayo (donde muchos sacerdotes todavía lo recuerdan con gratitud y cariño), Rector del Colegio San Ignacio de Piura, y gran impulsor del PEBAL del Colegio de la Inmaculada en Pamplona, donde es especialmente recordado hasta ahora en Villa San Luis.

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