foto1Revisando los archivos de la comunidad de Lahore, encontré unas antiguas cartas que solía enviar la comunidad a amigos, jesuitas y benefactores, una especie de “noticias para los amigos” escritas a máquina sin regularidad alguna pero tratando de dar a conocer lo que pasaba con el pequeño grupo de jesuitas en estas tierras, sus dificultades, sus actividades, sus iniciativas y fracasos en la misión de servir a la Iglesia en Pakistán y tratar también de acercarse y servir a los más de 150 millones de musulmanes. En cada numero de “Khabarnama” estaban siempre presentes unas pequeñas líneas para “tentar” algún compañero a sumarse a esta misión, donde, como en todo lado, hay mucho que hacer, pero como algunos pocos lugares, en un contexto de fragilidad que marca todo lo que podamos comenzar… Y es leyéndolas que me animo a recomenzarlas, o al menos a tomar prestado el nombre para enviar algunas noticias desde estas tierras, y si bien no tengo el ingles fino con ese toque irónico en el que fueron escritas, y más de uno podrá escandalizarse de mi castellano luego de todos estos años usando otros idiomas, algo en lo que puedo ser fiel a la inspiración original, y hasta puedo garantizar, es la irregularidad del envío, sospechando incluso que puede ser el primero y el ultimo.foto2

Como imaginaran, he comenzado a escribir este “Khabarnama” hace bastante tiempo, así que muchas cosas han pasado, muchas fiestas, cristianas y musulmanas, buenas noticias por estas tierras, y también malas en las que la vida de gente inocente ha sido robada en “nombre de Dios”. Y si hoy hay tiempo para escribir es porque como en la mayor parte del mundo hoy es feriado, aunque sea por diferentes razones, hoy se celebra el cumpleaños del fundador de Pakistán Jinnah, lo que asegura a los cristianos un día tranquilo para celebrar la navidad y ayer 24 coincidió que se celebraba “milad un-nabi”, el nacimiento del Profeta, así que el país estaba de fiesta con luces decorándolo todo (para los de vena antropológica, cosas fascinantes de interacción religiosa al poder comprar en los mercados palmeras con luces de “navidad” usadas por los musulmanes como “árboles de navidad” para celebrar la fiesta del Profeta, o familias cristianas superando el miedo y colocando estrellas inmensas en sus casas mostrando su identidad religiosa). Lamentablemente, las luces no son lo único que decora la ciudad, el miedo es grande, así que las medidas de seguridad han sido extremas por la coincidencia de las dos celebraciones, e incluso hoy hemos tenido derecho a protección armada en nuestra puerta.

foto3Sin pedirlo despertamos con resguardo policial. Y es entre estos dos polos que unos y otros tratan de no dejarse vencer por la pobreza, la discriminación, la violencia, que las diferentes comunidades religiosas tienen que encontrar caminos para acercarse, conocerse, encontrarse y superar los prejuicios, el miedo, el desconocimiento y tratar de no dejar esas luces de vida apagarse. Ese miedo que hace callar a tantos (musulmanes, cristianos, hindúes o sikhs) que sufren por lo que pasa, pero no se atreven a protestar, aun cuando hay cosas que se mueven en uno y otro lado dejando sentir un halo de esperanza de que las cosas pueden ser diferentes. Esperanza que uno aprende a descubrir en cosas sencillas, en conversaciones, en prácticas religiosas… y es que me ha tocado algunas veces, estar en procesiones, con un puñado de hombres y mujeres rezando, los musulmanes viendo en silencio, algunos pidiendo bendiciones, muy respetuosos, pero teniendo delante y detrás nuestro un grupo de policías armados, y habiendo tenido que armar también a miembros de la parroquia para brindar seguridad a los actos religiosos.

foto4En la comunidad somos 7. Renato, el superior, que se ocupa de los tres colegios que tenemos, además de misas, confesiones y retiros, un todo terreno que ha dedicado su vida a esta misión. Maria-Anthony, antiguo provincial de Sri Lanka, es el responsable de la casa de retiros y del centro de formación de religiosas que se tiene, su salud no es de las mejores, pero ahí va estudiando Urdu, dando retiros, celebrando misas y creando un programa de asistencia para un grupo de cristianos muy pobres que viven relativamente cerca de la comunidad. Kevin, es un hermano australiano que se ocupa de la administración de la casa y de las cuentas de toda la misión, además de dar retiros y dirección espiritual. Los tres ya son mayores, sintiendo el paso de los años, pero dedicados y siempre atentos. De ahí estamos André, un jesuita de Indonesia y yo. André es el formador de la casa, se ocupa de los candidatos (este año son 10), da retiros, dirección espiritual, clases para candidatos/tas de otras congregaciones y confesiones, además de ser casi casi el vicario de la Catedral. Debe estar saliendo para tercera probación y para continuar estudios, pero nos preguntamos quien se va ocupar de la formación, más aun si ahora tenemos también en la comunidad dos juniores, pakistanís, que están haciendo estudios de pregrado antes de ir a filosofía. Así que andamos necesitados de alguien con vocación para la formación de los nuestros.

Más en lo personal, aun dedicando muchas horas al estudio del Urdu, algo se ha avanzado, ya puedo viajar por el país solo, comprar cosas o hacerme entender. Puedo celebrar misa y hacer homilías súper cortas, que no son para nada del agrado de la feligresía que gusta de largas predicas, pero digamos que la aculturación tiene un límite, y ese será uno de los míos. Como todo idioma, es un idioma fascinante, con muchas fuentes, solo el titulo de esta nota tiene la primera parte del árabe (Khabar = noticia) y la segunda del farsi (nama = carta, libro), a lo que hay que sumar las palabras que vienen del sánscrito y las más complicadas, paradójicamente, para reconocer aquellas que vienen del inglés, toda una aventura a la hora de tratar de leer los periódicos. Pero lo que hace lento e interesante el aprendizaje del Urdu, es que en la comunidad tenemos que hablar en inglés ya que los candidatos a la Compañía necesitan aprenderlo, y por otro lado los cristianos, casi todos, hablan punjabi, así que uno no está muy seguro de cuanto se puede transmitir durante las eucaristías. El tema lingüístico es todo un desafío para el país, y para la Iglesia. Por alguna razón, los misioneros de inicio del siglo XX decidieron que toda la formación de sacerdotes y religiosos fuera en inglés, lo que ha ocasionado que muchos de ellos no tengan un nivel adecuado ni de inglés, ni de urdu, ni de punjabi, pero este es un tema tabú al interior de la Iglesia, nadie se atreve a reconocerlo en público, aun cuando todos intuyan que hay un problema a afrontar. A nivel del país, las cosas no son menos complicadas en lo lingüístico, pero con la diferencia de que hay una discusión abierta y publica en la que diferentes voces tratan de identificar cual será el mejor camino a seguir.

foto5Luego del Urdu, lo que ha ocupado mí tiempo ha sido conocer la iglesia y el país. He viajado bastante a fin de conocer el país e identificar en qué manera podemos contribuir al diálogo interreligioso. He viajado al sur a la región del Sindh para hablar con misioneros que trabajan con las tribus nómades hindúes y tratar de aprender de su experiencia, de sus perspectivas y sus ideas con respecto al diálogo interreligioso. Ellos han estado trabajando con tribus semi-nómadas que habitan la región, y son a mayoría hindúes. Son gente muy pobre, que vive en relación feudal con los dueños de la tierra, los abusos son muchos, y los misioneros cristianos han tratado de mejor sus condiciones de vida (salud y educación), así como reivindicar sus derechos, pero aún queda mucho por hacer. Los casos de “secuestros” de niñas son aún comunes, así como la existencia de un espiral de deudas que no tiene como terminar y que mantiene la población de estas tribus al servicio de los grandes señores de la zona. Sin embargo es también un lugar de interacción religiosa, los santuarios musulmanes reciben las visitas de la población hindú y en los festivales la veneración es de ambos grupos; son como momentos en los que las fronteras de lo religioso se diluyen, o quizás tan solo se expresan de otra manera. Muchos de estos santuarios han sido destruidos por atentados y reconstruidos nuevamente, mostrando el deseo de no dejarse dominar, una resistencia silenciosa, pero visible.

foto6Quizá el mismo deseo que mantiene la población de estas tribus fieles a su tradición religiosa, a pesar de los siglos de dominio musulmán y los muchos años de trabajo misionero, las conversiones son relativamente escasas, lo cual siempre invita a preguntarse sobre la manera en que Dios se manifiesta a través de sus costumbres, prácticas, tradiciones. De ahí estuve en el norte, en la zona fronteriza con Afganistán, en un colegio de religiosas para niñas musulmanas, una misión única, muy austera por la soledad en la que viven las tres religiosas, por tener que vivir con un equipo de policías como resguardo; la zona fue azotada por el Talibán, la escuela fue destruida por ellos, pero al calmarse la situación, los padres pidieron a las hermanas que regresen. Es una zona de difícil acceso para extranjeros, André y yo necesitamos muchas autorizaciones del ejército, pero se entiende que es por darnos seguridad. De viajes, encuentros, conversaciones algunas ideas van tomando forma, lo que más se nos pide es que ayudemos a pensar, a tomar tiempo para estudiar, investigar, para ayudar a los cristianos, sobre todo a los católicos, a tener una voz en la sociedad, a no sentirse inferiores… Quizás exagerando o quizás sea lo chocante de la realidad, se puede decir que haciendo muchas cosas, sirviendo, la iglesia ha dejado de pensar, de reflexionar, de analizar la situación, su propia situación y ha dejado también de escuchar. Escuchar y pensar, en esa dirección queremos hacer algo, junto con otras congregaciones y otras iglesias, solos no podremos. Así que con un grupo estamos tratando de dar forma a un proyecto que contribuya a superar esta carencia y crear un espacio de encuentro entre musulmanes y cristianos, para pensar juntos, intercambiar ideas, caminando lentamente hacia la creación de un centro de investigación, pero paso a paso, conscientes de nuestras limitaciones, de la fragilidad del contexto, tratando de no poner en riesgo a la comunidad.

La formación y lo espiritual es el otro gran desafío. Somos un grupo pequeño de misioneros que nos ocupamos de la dirección espiritual en casi todo el país. Religiosas y religiosos no confían en los locales. Es doloroso oír tanta falta de confianza mutua, tantas heridas, tanto silencio de la jerarquía ocupada mas en cubrir cosas que en curar, que en escuchar. De manera que contribuir en la formación es urgente, y si bien no era lo primero que teníamos en mente para mí, desde enero comenzare a dictar clases a religiosas, además de continuar con retiros y dirección espiritual. Entre los miembros de la comunidad soy el que no tiene compromisos fijos en Lahore, lo que me permite viajar los fines de semana para acompañar comunidades en otras ciudades; lo cual también me permite conocer más el país, escuchar otras voces.

foto7Sigo las noticias de la provincia con atención, en silencio, desde la distancia, pero siempre con mucho cariño. Alegrándome con las cosas que van avanzando, preguntándome c mo ira alguno, dolido por la partida de aquellos que van con Dios. Pero sobre todo estoy muy agradecido por lo aprendido, estos primeros meses he recordado mucho a Oscar y a Kevin, tratando de aprender a escuchar, a acompañar, pensando con otros como andar junto a los/las que están en formación. Y si bien se siente la soledad de no tener muchos compañeros con los que pensar, soñar esta misión o la frustración de tanto esfuerzo y pocos resultados, es quizás la ocasión para los que en estas tierras estamos, de volver a nuestras propias raíces, y recordar esos diálogos epistolares entre Jerónimo Xavier y la Curia en Roma para tratar de escuchar las invitaciones de Dios, y volver a escuchar otras voces, hacer preguntas, buscar por ayuda, colaborar con otros para darle nueva forma a esta misión. De alguna manera, estos primeros compañeros que estuvieron hace casi cinco siglos en estas tierras son los que mantienen las puertas abiertas para nosotros. Somos como un mito para los musulmanes, nos recuerdan por miniaturas en las que jesuitas aparecen junto a los emperadores Akbar, Jahangir o Shah Jahan… y sin embargo tan llenos de limitaciones y fragilidades tratando de acompañar a este pueblo en sus búsquedas.

Muchas líneas ya, tan solo terminar deseándoles lo mejor en estas fiestas y para el nuevo año.

Juan Carlos