Las estamos matando cuando no aprobamos leyes que las defiendan. Las estamos matando cuando no le damos seguimiento a sus denuncias. Las estamos matando cuando sus gritos de auxilio nos parecen exageraciones. Las estamos matando cuando desde la escuela y en el hogar acostumbramos a nuestros niños a creer que son superiores a ellas porque cuando crezcan sentirán que tienen propiedad sobre sus cuerpos y sobre sus pensamientos. Las estamos matando cuando las acostumbramos a pensar que solo tienen valor si tienen un varón a su lado. Las estamos matando cuando no les enseñamos desde niñas a saber protegerse unas a otras, a saber hablar en voz alta cuando se sientan amenazadas o violentadas. Las estamos matando cuando nos peleamos a partir de nuestras ideologías, y al no querer que se use la palabra género de ninguna manera somos capaces de traernos abajo cualquier ley o cuando insistimos demasiado en que si no se usa entonces no se está haciendo nada por la igualdad. Las estamos matando cuando en espacios masculinos nos enviamos memes aparentemente graciosos que las denigran o cuando hacemos comentarios y bromas en los que ellas son meros objetos de placer. Las estamos matando cuando no le damos importancia a sus luchas y combates, cuando sus marchas y movimientos nos parecen sin sentido. Las estamos matando cuando en la iglesia no les damos el lugar que les corresponde, al lado nuestro. Las estamos matando cuando decimos que no solo ellas sufren violencia, sino también nosotros y que por lo tanto su indignación no debería ser tal. Las estamos matando cuando negamos que el machismo que ha marcado nuestra cultura por siglos no esté en la base del problema. Las estamos matando cuando creemos que basta con un tuit o un post en el Facebook para hacer justicia. Las estamos matando cuando permitimos que no vayan a la escuela porque tienen que cuidar a sus hermanos menores. Las estamos matando cuando les cortamos las alas cuando quieren soñar. Las estamos matando cuando las obligamos a ceñirse a un patrón de belleza establecido por nosotros. Las estamos matando cuando las convertimos en objetos sexuales. Las estamos matando cuando sabemos que son víctimas de algún tipo de abuso y nos hacemos de la vista gorda. Las estamos matando cuando no les mostramos que Dios las ama por sobre todas las cosas.

P. Victor Hugo Miranda, SJ
Coordinador de la Plataforma Apostólica de Piura
Publicado por el diario La República (11-6-2018)

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